viernes, 4 de septiembre de 2026

ESCABAS CON V

 


Algunos ciudadanos tienen problemas para aplicar correctamente las normas ortográficas y eso sigue ocurriendo aunque, según dicen las estadísticas oficiales, ha aumentado notablemente el nivel educativo de la ciudadanía. Así y todo, se pueden encontrar, sobre todo en esos mecanismos comunicativos llamados redes sociales un buena cantidad de incorrecciones, por no decir auténticas burradas, que a muchos se les escapan convencidos de que eso es lo correcto. Pero los ciudadanos particulares pueden tener alguna disculpa por un despiste que otro. Peor es que esas cosas ocurran en los organismos de la administración, en especial si se trata de conceptos de uso público, que deberían estar asumidos con total normalidad. Por ejemplo, ese hermoso río que nace en El Hosquillo y embellece muchísimos parajes de la Serranía de Cuenca se llama Escabas, con b y eso es algo, me parece, que conoce todo el mundo. Todos no. El responsable (o responsables) de poner este cartelón (y a lo peor hay otros) ha escrito una potente V donde debería estar su letra prima hermana. Además, antes de colocarlo en este camino, donde es bien visible, alguien más lo habrá visto y debería haberlo corregido. Para que no quede duda del origen de esta incorrección, en el cartel se dice bien claro: Diputación de Cuenca. Estas cosas, en apariencia insignificantes, tienen su importancia y no deberían ocurrir. Me parece.

 

jueves, 3 de septiembre de 2026

AVISO: NO HAY CÁMARAS DE VIGILANCIA

 



Una de las características que mejor definen a la ciudad de Cuenca es su capacidad para adaptarse a todo lo que se coloca en las calles, donde pueden permanecer indefinidamente, aunque haya perdido su utilidad, pero como nadie se preocupa de retirar lo que ya no sirve, ahí se queda, por los siglos de los siglos. El caso más llamativo ya lo he comentado alguna vez, el de los relojes-termómetros que no miden nada ni sirven para nada pero ahí están, en las calles de la parte moderna de la población, estorbando inútilmente. Algo similar ocurre con este bonito cartel situado a la entrada del puente de la Trinidad, que advierte, nada menos, de la existencia y funcionamiento de cámaras que vigilan el acceso de vehículos no permitidos. Este invento, que funcionó cuatro días hace ni se sabe cuántos años, fue suprimido, por inútil e innecesario, puesto que no había nadie para recibir los avisos de posibles infractores. Desaparecieron las cámaras pero el cartelón ahí está. Como esta es una ciudad (sus habitantes) cargados de paciencia y acostumbrados a las cosas del benemérito Ayuntamiento que nos cuida, nadie hace el menor caso y tampoco los visitantes, acostumbrados ya a estas minucias conquenses. Podríamos hacer una apuesta: ¿hasta cuándo permanecerá ahí ese cartel antes de que alguien caiga en la cuenta de retirarlo? El año que viene por estas fechas volveré a recordar este comentario.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

LARGA LUCHA CONTRA LOS GRAFITIS

 


Desde hace algún tiempo en esta ciudad se ha declarado una guerra abierta contra los grafitis y es cosa lógica, porque algo que quizá empezó de una manera casual, como una travesura juvenil que merecería sólo un reproche paterno ha alcanzado unos niveles realmente escandalosos. Esto ya no es una broma. Tener la ciudad convertida en un asqueroso muestrario de suciedad de mal gusto es algo para considerar con toda seriedad y es positivo que la autoridad competente haya empezado a localizar a algunos de estos insensatos infractores de las buenas costumbres. Va a costar reducir el problema y más aún eliminarlo pero bien está lo que bien se hace y quizá con algo de constancia se pueda llegar a un nivel satisfactorio. Otra cosa es la limpieza de los desmanes existentes y que convierten gran parte de las paredes y tapias de Cuenca en un muestrario infecto que, cuando se produce en espacios privados, los propietarios deberían corregir sin necesidad de que llegue el Ayuntamiento. Si como muestra basta un botón, aquí ofrezco este, el acceso a un garaje de la calle Colón en el que, encima, como propina, se van acumulando otros detritos y basuras que están pidiendo la llegada de una escoba.

 

viernes, 31 de julio de 2026

UN AGUJERO DE LARGA DURACIÓN

 


Podríamos hacer una porra, a ver quien acierta: ¿cuándo pusieron esa valla para advertir de que ahí, en ese punto, hay un agujero que hicieron unos diligentes empleados municipales para arreglar lo que parece ser un trozo de tubería? Hasta donde me llega la memoria, yo diría que eso ocurrió en Semana Santa, días antes o días después, pero seguro que hay alguien capaz de situarlo con más precisión. Aunque a estas alturas del tiempo transcurrido, lo mismo da una semana más o menos. El sitio en cuestión está en la subida a la Plaza Mayor, en la acera del Palacio de Justicia, o sea, a la vista de todo el mudo. Docenas de personas pasan constantemente por ese sitio, incluidos otros trabajadores del Ayuntamiento que lo ven y saben qué habría que hacer para poner el remate a esa obra, tapar el hueco y retirar las vallas. Pero como vivimos en el paraíso de la indolencia y el abandono, pueden pasar estas cosas. Y así andamos.

jueves, 16 de julio de 2026

BANDERAS ESPAÑOLAS DURANTE EL MUNDIAL

 


El país entero está inmerso en una admirable fiebre nacionalista. Bueno, entero no. Los súbditos de Puigdemont o Arnaldo Otegui no participan de esa estimulante enfermedad pero de ellos no hay que hacer mucho caso. Pertenecen a la especie de seres irracionales y por tanto sus estupideces no son de este mundo ni cuentan. Es suficiente con los demás, esos millones de ciudadanos, incluidos entre ellos los no aficionados al fútbol, que estos días se dejan llevar por el entusiasmo colectivo a medida que la selección nacional va dando pasos hacia el sueño de poder conquistar otra vez la Copa del Mundo, o sea, la segunda estrella que incorporar a sus camisetas. El delirio llega incluso hasta una ciudad tan apática como Cuenca, donde es difícil encontrar un argumento que mueva voluntades colectivas, pero en este caso, algo se palpa en el ambiente, como proclama esa hermosa colección de banderas ilustrando los balcones de un edificio de la Plaza Mayor. Algún escéptico podría decir, y no le faltaría razón, que mejor sería que esos movimientos respondieran a algún motivo de más fuste, de contenido democrático o socializante, por ejemplo pero eso sería como pedir peras al olmo, de manera que lo podemos dejar aquí y entretenernos en contemplar ese bonito espectáculo que ofrecen las banderas rojigualdas tiñendo de colores la severidad de la Plaza Mayor de Cuenca.

miércoles, 15 de julio de 2026

EL DIOS DE PAJARES

 


Este árbol singular, de extraordinaria apariencia, es un quejigo, variedad del roble (Quercus faginea) que se encuentra al margen de la carretera, unos pocos metros antes de llegar a Pajares. Esbelto en altura, con un amplio ramaje distribuido alrededor del tronco hueco, alcanza una circunferencia de 6 metros y 15 metros en la copa desplegada a una altura de 18 metros. Alzado en limpio aislamiento, su imagen solitaria impresiona desde la distancia y más en la cercanía. Aunque se desconoce su edad exacta, sí parece claro que es un árbol centenario.

El tronco es muy grueso y presenta una gran oquedad interior, probable resultado de alguna enfermedad que, sin embargo, no afecta a la hermosa apariencia del conjunto.

Nadie parece recordar el origen de esta denominación que ha tomado carta de naturaleza en Pajares y en sus alrededores. Situado en una finca de labor, el roble centenario es propiedad del pueblo por uno de esos ajustes hechos en tiempos remotos, cuando era posible alcanzar acuerdos verbales sin necesidad de caer en manos de la burocracia, decisión que finalmente confirmó la concentración parcelaria, delimitando un espacio público en torno al árbol.

Desde tiempo inmemorial, las gentes del lugar acudían a este paraje a descansar bajo su sombra, mientras las yerbas inmediatas servían de sestero para las ovejas. Cuentan que durante la guerra civil se cortaron sus ramas para hacer leña con que calentar a todo el pueblo, pero por muy grande que pudiera ser el daño, lo cierto es que el árbol pudo recuperar su frondosidad natural. También hay algún relato, entre cierto y fantasioso, que refiere algunos problemas si alguien se refugiaba bajo las ramas en tiempo de tormenta y caía un rayo sobre el tronco.

 

sábado, 11 de julio de 2026

UN AÑO MÁS SIGUE CERRADO

 

Me parece verdaderamente llamativo que un año más, un verano más, siga cerrado el restaurante Los Arcos, situado en la Plaza Mayor de Cuenca, en el arranque de la calle Pilares y al lado mismo, como su nombre indica de una manera muy expresiva, de los arcos del Ayuntamiento. Y digo que me parece llamativo porque si en Cuenca hay un negocio próspero y que funcione a todo tren es el de la hostelería; más aún, es muy triste ver la cantidad de personas que cuando llega la hora de comer empiezan a pulular por el recinto buscando un hueco en alguno de los escasos establecimientos que ofrecen este servicio. A mí me parece que esto es el mundo al revés. En cualquier lugar que presuma de ser turístico, en el interior o en la costa, es casi imposible encontrar un local cerrado porque en cuanto uno lo hace aparece de inmediato un comprador que lo sustituye. Pero como en Cuenca todo es posible, ocurre que este local, emblemático en el conjunto del casco antiguo, cerró sus puertas en 2024, puso un letreo de alquiler, incluso llegó a anunciar una próxima reapertura (que nunca se produjo) y ahí está, un verano más, cerrado a cal y canto. El local abrió sus puertas en el año 1966 pero alcanzó su mejor momento cuando se hizo cargo Mariano de Marco y su mujer, que le dieron forma y valor de restaurante, el primero de esa categoría que existió en la Plaza Mayor, donde durante mucho tiempo fue el único en que se podía comer con un toque de calidad. Todo eso es pasado, historia, recuerdos. El presente es esa puerta cerrada donde se podría dar de comer a varias docenas de personas cada día. Lo que pasa en Cuenca es verdaderamente curioso. Ciertamente, somos únicos.