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viernes, 30 de julio de 2021

CRISTÓBAL SOLER, SI TE HE VISTO NO ME ACUERDO

 

     Con la llegada del nuevo director artístico desaparece de la escena el que estuvo antes, cuyo rastro se perdió hace un par de años y al que nadie ha dedicado, que yo sepa, ni una palabra de despedida. Ni siquiera veo que se le hayan agradecido los servicios prestados. El ominoso silencio actual es tanto más llamativo si tenemos en cuenta las alharacas anteriores. A Cristóbal Soler, nombre del protagonista de esta nota, se le dedicaron toda clase de parabienes e incluso el Ayuntamiento le dio uno de los premios Ciudad de Cuenca (premios muy sorprendentes, por otra parte) que se entregan cada mes de agosto en el acto inaugural de las fiestas. Y no solo eso, sino que como otro reconocimiento más se le nombró patrono de la Fundación de Cultura. O sea, que Cristóbal Soler ha contado con las simpatías y beneplácito de la autoridad municipal, la misma que ahora lo despide sin dedicarle una sola palabra de reconocimiento. Claro que tampoco veo en ningún medio informativo local que alguien haya tenido el detalle de dedicarle una breve nota de despedida.

    Para no ser tan falto de delicadeza y educación, yo sí lo despido desde aquí. Imagino que en estos años ha hecho lo que pudo o lo que le dejaron hacer. Que tenga suerte en su futuro.

    O tempora, o mores!

    Pues para

 

sábado, 27 de marzo de 2021

UN CONSUELO: A FALTA DE PAN...

 



El año pasado, 2020, debió celebrarse la 59ª edición de la Semana de Música Religiosa. La pandemia, entonces recién llegada a occidente (mejor dicho, descubierta, porque ya llevaba unos meses circulando por aquí) llenó de miedo a toda la clase política y la consecuencia inmediata fue la suspensión de todo tipo de actividades, incluyendo las culturales. Más o menos, todo el mundo lo entendió. Este año en el que estamos, 2021, debería haberse celebrado es 59ª edición pendiente pero los responsables de la cosa pública en Cuenca han decidido volver a suspenderla. En Madrid y en otros sitios están abiertos todos los cines y los teatros; en Cuenca no es posible. Ya sabemos que Cuenca es diferente en todo, pero alguna vez deberíamos ser como los demás. El triste consuelo que se les ha ocurrido para intentar disimular el despropósito es organizar una exposición de carteles de la SMR que se encuentran visibles en el Centro Cultural Aguirre y ahí lo estarán hasta el 20 de abril. Como diría un clásico optimista, menos da una piedra. Ya que no hay música, ni músicos, nos conformaremos con ver los carteles, por otra parte una colección muy interesante porque permite seguir el devenir de los hechos, la evolución de la técnica cartelística y de los mensajes que en cada momento se han querido transmitir a través de la imagen. Tras una primera etapa tímida, de pobre contenido visual, se consagró una excelente fotografía de Antonio Texeda que se fue repitiendo año tras año hasta que en 1984 Pablo López de Osaba implantó la costumbre de encargar cada año el cartel a un artista diferente de los vinculados a Cuenca, comenzando así la impresionante serie que es, desde luego, la más brillante de estos 59 años de historia. Luego, ya en la última etapa, se dio entrada a otros artistas que introdujeron conceptos modernos en el diseño de los carteles. El último, que se encuentra pendiente, es obra de José María Lillo. Falta por ver si lo podremos ver el año que viene o si entonces los responsables de la cosa política encontrarán otro pretexto para que tampoco haya Semana de Música Religiosa.

sábado, 20 de marzo de 2021

ANTÓN GARCÍA ABRIL Y LA SMR

 



Hace un par de días ha muerto Antón García Abril. Los medios se han encargado de airear la importancia de este compositor español, poniendo como ejemplo sus obras (magníficas) para películas y series como El hombre y la tierra, Curro Jiménez, Fortunata y Jacinta y otras muchas, porque fue un creador realmente prolífico. Sólo algunos medios, muy pocos, han insinuado que, además, también trabajó otro tipo de música. Lo hizo y muy bien. Entre sus obras más notables se encuentra la Cantata de la Pietà, que escribió para ser estrenada en la Semana de Música Religiosa de Cuenca del año 1977, con la soprano María Orán, el violoncelista Pedro Corostola, el organista Luis Elizalde y la Orquesta Filarmónica de Madrid con el Coro Nacional de España. El texto era de Antonio Gala. Por resumir brevemente diré que fue un día memorable, una de esas tardes musicales para no olvidar. Lo que de paso nos lleva a recordar, con nostalgia y algo de tristeza, aquellas Semanas de Música Religiosa que encargaban obras de estreno a los más importantes músicos que ha habido en este país. En aquel tiempo, incluso había Semana de Música Religiosa. O tempora, o mores.