miércoles, 28 de octubre de 2026

UN ANDAMIO PROTECTOR DE UNA RUINA

 


El Ayuntamiento de Cuenca sigue deshojando la margarita sobre el destino que se debe dar al edificio ruinoso de la calle Obispo Valero con fachada trasera a la plaza de la Ciudad de Ronda, un inmueble que, para mayor escarnio, es de propiedad municipal y que lleva años en acelerado proceso de ruina, a la vista de todos y con peligro evidente para los transeúntes de la zona, porque hace ya meses se decidió bloquearlo para impedir que el personal siga pasando por ahí. Con el fin de protegerlo de manera más estable, se hizo una primera convocatoria para instalar un andamio de protección, pero quedó desierta, por lo que a finales de octubre de 2026 el consistorio ha hecho una segunda intentona, ahora con un presupuesto de 17.379 euros para el montaje de la infraestructura y su mantenimiento durante 12 meses, mientras se decide qué hacer con ese edificio. Esta última frase tiene un contenido cabalístico y sorprendente porque, que se sepa, solo es posible hacer una cosa: continuar lo que el tiempo ha venido desarrollando a marchas forzadas y culminarlo, procediendo al derribo inmediato de esa estructura ruinosa, de manera que un observador neutral no puede entender qué es lo que hay que decidir en un asunto que no ofrece más que una solitaria opción. Es muy llamativa la indecisión del consistorio municipal que en este caso actúa de manera totalmente diferente a la que le llevó a decidir, en 48 horas, intervenir en una propiedad privada, la del inmueble situado en la calle de los Tintes número 41, para proceder a su inmediato derribo, sin advertir a los propietarios y sin tomar la precaución de pedir una intervención judicial. Pues ese mismo y enérgico Ayuntamiento ahora no sabe qué hacer con ese inmueble de su propiedad que quiere proteger con un andamio, nadie sabe para qué y que lleva años en progresiva ruina, impidiendo de paso que se pueda ampliar el colindante Museo de Cuenca.

 

domingo, 11 de octubre de 2026

BODA EN LA CATEDRAL

 



Los agoreros del negacionismo, que siempre ven el vaso medio vacío, nos obsequian periódicamente con comentarios sobre lo mal que va todo. Ya no hay amor en esta vida, la gente no se casa, no nacen hijos suficientes, el personal abandona la religión y sus rituales y toda una parafernalia orientada hacia el mismo objetivo. Los tales deberían haber estado esta mañana de domingo en la Plaza Mayor de Cuenca para observar y disfrutar del hermoso espectáculo visual y callejero de una boda en la catedral. Allí estaban todos, los invitados repartiéndose por el recinto luciendo sus galas, unas con más garbo que otras porque, la verdad, para ponerse esas ropas hay que tener porte y estilo. Aunque la mona se vista de seda ya saben lo que pasa y para llevar pamelas y tacones atrevidos hay que tener experiencia previa. Si no, lo que sale es el ridículo, pero aparte esos matices de puritano observador, lo cierto es que el espectáculo era maravilloso, con tantos trajes y colores adornando la plaza, con la fachada de la catedral engalanada con alfombras y flores. La novia era muy bella y lucía bien su vestido, incluida la larga cola con la que fue limpiando salerosamente la suciedad latente siempre en las losas. Bajó de una elegante limusina, de las de antes, que luego se dio un garbeo por la plaza hasta quedar aparcada favoreciendo así la lujuriosa observación de los peatones, envidiosos, como no, de tanto lujo, infrecuente por estos lares. En el interior, imagino, preciosas músicas alegrarían el rito de la ceremonia, que sin duda encuentra en nuestra airosa catedral un marco más que adecuado. Boda en la Plaza Mayor de Cuenca. Para que lo tengan en cuenta los negacionistas.

viernes, 9 de octubre de 2026

AHORA TOCAN MARISCOS

 


Dando un paso en el objetivo de conseguir la total destrucción del Parque de San Julián, ahora toca una denominada Feria del Marisco gallego, consistente en montar en medio del espacio ajardinado una inmensa carpa protectora de la necesaria dotación de bancos y mesas, bien apretujados todos, mientras alrededor descansan los vehículos, incluidas furgonetas, que se han utilizado para transportar los materiales y que aportan su inestimable esfuerzo para ayudar a deteriorar un poco más el parque, cosas todas que se hacen con el beneplácito de la autoridad municipal y la sumisa complicidad de personas encantadas con que estas cosas miserables se traigan al centro de la ciudad pensando que ese penoso espectáculo contribuye a animar los alicaídos ánimos de la ciudadanía capitalina. Por cierto, que al amparo de la leyenda galaica que adorna el festival marisquero se ha colado también un amplio tenderete con un notable surtido de productos extremeños. Solidaridad regional, que no falte.

 

martes, 6 de octubre de 2026

DESCUIDOS EN UN LETRERO JUNTO A SANTO DOMINGO

 


Vamos otra vez con los descuidos, que en Cuenca es un tema inagotable. Hace unos meses, el Ayuntamiento se encargó de publicitar debidamente los nuevos indicadores turístico-patrimoniales repartidos por las calles de la ciudad y colocados delante de los edificios monumentales. Yo diría, por simplificar, que el diseño elegido no es muy afortunado, que digamos, pero ese no es el tema. Lo hecho, hecho está, a pesar del tiempo, el trabajo y el dinero que ha costado implantar esta nueva señalización, pero una vez que se han puesto habría que mantenerla dignamente, que es a lo que voy, porque no se hace con la diligencia debida. Veamos este ejemplo. Está situado junto a la torre de la iglesia de Santo Domingo y lleva ya así semanas, sin que la autoridad competente haga lo que tiene que hacer, o sea, arreglar el desperfecto, poner el cartelón en condiciones, sustituirlo si hace falta, cualquier cosa que ofrezca una imagen de cuidadosa atención a las cosas de la ciudad. Pues no: algo se estropea y ahí se queda, luciendo su deficiencia a los ojos de todos y, sobre todo, participando de esa triste imagen de abandono y descuido que tan mal efecto produce.

jueves, 17 de septiembre de 2026

MARÍA DE RUMANÍA Y CUENCA

 


Una cosa son los deseos y otra muy diferente la realidad. En la Diputación Provincial se encuentra instalada una exposición dedicada a rememorar la figura de la reina María de Rumanía, que hace ahora un siglo, en 1929, recorrió diversos países, entre ellos España y dentro de nuestro país visitó diferentes ciudades. La exposición ha sido organizada por el Instituto Cultural Rumano en Madrid, y ha sido coordinada por María Florea. Según se pudo oír en la presentación del acto, en presencia del presidente de la Diputación y otras autoridades conquenses, la reina llegó hasta Cuenca, donde visitó la capital, Saelices y Uclés, acompañada por el rey Alfonso y la reina Victoria Eugenia, la princesa Ileana, la princesa Salm-Salm con su hija, el infante Alfonso y la infanta Beatriz de Orleans. Esa afirmación tan temeraria ha sido dócilmente recogida por los medios de información locales, sin ánimo para comprobar la verdad de tales afirmaciones. Pues resulta que no. El dato cierto y verdadero es que el 1 de abril de 1929 pasaron el día la finca Villa Paz de Saelices donde, además, fueron recibidos por el gobernador civil y luego visitaron el monasterio de Uclés. Esta última frase es la única verdad del discurso. Nunca estuvieron en Cuenca y nada pintó la capital provincial en ese viaje. Sin embargo, nadie se ha preocupado de desmentir o aclarar tan expresivo error informativo que, como suele suceder, ha sido recogido a pies juntillas por los medios informativos locales sin que ninguna haya tenido la precaución de buscar la verdad de las cosas.

 

lunes, 7 de septiembre de 2026

TAL COMO UNA COLMENA


Parece que ya está terminado, o a punto, el edificio construido en el arranque de la calle Doctor Ferrán, donde empieza el Pozo de las Nieves o, para entendernos con más claridad, donde estuvo hace años el Sanatorio San Julián, una de las pocas clínicas privadas que ha habido en Cuenca y que fue bonitamente liquidada, o sea, arrasada, para dejar un solar en el que se ha construido este mamotreto sobre cuya fealdad ya se han escrito algunas cosas y más que habrá que decir en el futuro. En realidad, y aparte cuestiones de estética, resulta incomprensible que en un espacio tan abigarrado se haya permitido la edificación de semejante mamotreto cuyo volumen ayuda más todavía a apelotonar un conjunto que ya estaba suficientemente masificado. Pero si a ello unimos el destino de este edificio, residencia para la tercera edad, a la vista de sus características uno tiene que sentir espanto al imaginar a no se cuantas docenas de personas, de edad avanzada y muchos con problemas de movilidad, metidos en esa angustiosa colmena. En tiempos en que este tipo de construcciones se hacen en espacios abiertos, con mucho jardín alrededor, con pocas plantas en altura, en sitios despejados y poco agobiados por el tráfico, los listos que en Cuenca se encargan de estas cuestiones hacen exactamente lo contrario. Así va todo por aquí. Qué barbaridad.

 

domingo, 6 de septiembre de 2026

CONTENEDORES DELANTE DE LA POSADA DE SAN JOSÉ

 


En esta serie de comentarios he aludido más de una vez a la importancia de cuidar los detalles y, por el contrario, la penosa imagen que ofrecen los descuidos. Me refiero sobre todo a cuestiones que tienen que ver con el aspecto urbanístico de las calles de la ciudad de Cuenca, tan bonita y atractiva ella y tan deteriorada por la suciedad, los grafitis, los infames contenedores que lo invaden todo y tantas otras cosas que tienen que ver con el descuido. Observemos, por ejemplo, esta imagen: contenedores, más contenedores, cuya utilidad puede ser un argumento pero hay que ver dónde se colocan para que no estorben la estética general. Estos se encuentran en la pequeña calle que va a parar a la Posada de San José, cuya hermosa portada se encuentra al fondo, precisamente estorbada por los dichos contenedores. ¿No hay otro sitio donde ponerlos? ¿Tienen que estar precisamente ahí? Probablemente estas cosas no sucederían si el Ayuntamiento tuviera un departamento o al menos una persona responsable de una misión tan sencilla como esa, cuidar la estética, la belleza, el orden y, en fin, la limpieza de la ciudad. Seguramente no es tan difícil como puede parecerlo.