jueves, 16 de abril de 2026

TODAVÍA QUEDAN AFICIONADOS A LA PRENSA

 

Hace unas semanas cerró sus puertas el veteranos quiosco de la calle Sánchez Vera, que durante años alimentó las necesidades de cientos de ciudadanos (seguramente cada vez menos) empeñados en leer en papel los temas que le interesan, bien a diario o en las revistas especializadas de los más diversos géneros porque, como se puede comprobar en cualquiera de esos recintos, son incontables los títulos que se están editando y correspondientes a las más variadas aficiones que es posible imaginar. Esa realidad, visible y tangible, no ha sido suficiente para conseguir que el quiosco de Sánchez Vera pueda sobrevivir. La defunción se une a la anterior del que estaba en la esquinas de San Francisco con Aguirre y a otras más anteriores, que sería difícil enumerar para no olvidar alguna. Sobrevive, y ojalá sea por mucho tiempo, el que seguimos llamando del Xúcar, aunque ya no hay cine de referencia, pero en el centro urbano, lo que es Carretería y aledaños, ya solo queda uno, el que fue históricamente de Bonilla, un espacio pequeñísimo, en el que se acumula el material impreso y en el que prácticamente no cabe nadie, teniendo en cuenta que además es un punto de venta de quinielas y loterías. De manera que la situación ha dado lugar a un nuevo y curioso espectáculo, la cola de personas que se colocan de manera ordenada en la acera y la calle, esperando turno para poder llegar hasta el mostrador de venta. Cola para comprar la prensa. No está mal, aunque sea un espectáculo ciertamente llamativo. Por lo menos, aún puede sobrevivir algo la maltratada prensa en papel.

sábado, 11 de abril de 2026

MAÑANA DE BODA EN LA CATEDRAL

 


La verdad es que se trata de un bonito espectáculo, quizá más atractivo por infrecuente, porque como cuentan incansables todos los que se dedican a estas cuestiones, el número de bodas va en constante descenso, sustituidas por otras soluciones de conveniencia sin pasar por los juzgados y menos aún por los altares. Por eso es tan llamativa una boda en la catedral de Cuenca, asunto que aporta a este sábado abrileño y casi primaveral un aliciente más a la habitual actividad del centro humano de referencia en esta ciudad. Las gentes se van situando en las inmediaciones del templo, luciendo ellas sus galas coloristas y hasta cierto punto atrevidas, mientras ellos, poco acostumbrados al traje y la corbata, pugnan como pueden con estos elementos de gala ya tan escasamente usuales en la vida ordinaria. El novio andará por ahí, perdido quien sabe en qué grupo, mientras espera la llegada de la novia; los invitados se han repartido mayoritariamente por los bares de la Plaza, encantados siempre de tener actividad y bebedores. Desde su noble atalaya, la catedral contempla el espectáculo con la parsimonia de quien lleva siglos amparando estas cuestiones que, estoy seguro, le gustaría fueran más frecuentes. Los demás, curiosos y cotillas como somos, asistimos con parsimonia al desarrollo de la función pública. Es una agradable mañana y así nos entretenemos.

viernes, 6 de febrero de 2026

EL TREN Y EL FUTURO

 


Hay algo bien sabido por todos los que habitamos en este país, nación, estado o lo que sea, llamado España: las cosas se ven siempre de forma distinta en Cataluña y El País Vasco, que en el resto del territorio. Aunque aparentemente somos todos iguales y sufrimos los mismos avatares, las reacciones, las tomas de conciencia, no son las mismas. No sigo con el alegato, para ir derecho al grano. Hoy ha habido una gran manifestación en Barcelona en protesta por lo que allí viene sucediendo con el tren de cercanías, el famoso Rosalies que ya conocemos todos bien. Al frente de la manifestación, una gran pancarta dice algo claro y sencillo: “Sin trenes no hay futuro”. Eso, que en Cataluña lo tienen bien asumido, y por eso lo dicen y lo proclaman, no es una verdad tan evidente. Hay otro sitio, llamado Cuenca, en el que de una manera alevosa nos quitaron el tren que unía pueblos perdidos en la Alcarria y en la Sierra, a los que desconectaron de comunicarse con su capital. Si aplicamos a este caso lo que dice la pancarta Barcelona, estas comarcas, sin tren, no tienen futuro. Pero he empezado diciendo que esos lugares las cosas se ven de manera distinta a como las asumimos en el resto.

Por cierto, aprovechado que el Pisuerga pasa por Valladolid, grupos independistas sacaron otras proclamas, reivindicando la independencia de Cataluña y dando por hecho que ese acto, si llegara a producirse alguna vez, solucionaría el problema del tren en el acto, sin mayores dilaciones. Como si fuera suficiente que en vez de un Puente hubiera un Pont y ya lo tenemos todo resuelto. Peste de demagogos. Y encima puede haber alguien que se lo crea.

miércoles, 14 de enero de 2026

REFORMA EN LA CALLE SAN VICENTE

 


Lo de Cuenca es un no parar de construir, levantar, modificar, restaurar. En la parte nueva, ya se sabe, suelen ser construcciones de nueva planta, de las que empiezan por los cimientos en el solar y luego van subiendo pisos, hasta donde se puede o deja la legislación urbanística, pero en la parte antigua, donde ya parece que no queda ningún espacio disponible para poder construir un nuevo edificio, lo que se viene haciendo, desde hace muchos años, es actuar sobre lo que ya hay, generalmente con la sana intención de modificar estructuras que han quedado totalmente obsoletas (cocinas y baños en primer lugar) y si es posible sacar un espacio más que se pueda vender o alquilar.

Esa esta la situación y así viene ocurriendo. Como ahora mismo, en el esquinazo de las calles Alonso de Ojeda y San Vicente, un caserón de grandes dimensiones y sin especiales valores arquitectónicos, uno ejemplo clásico y bien visible de lo que fue la técnica constructiva en esta ciudad pero que ahora está siendo totalmente remodelado, con las consiguiente molestias, como es natural, porque la ubicación del inmueble no deja de ser un obstáculo para el tráfico, pero como en Cuenca a eso estamos bien acostumbrados, nadie se enfada ni se molesta. Sólo hay que esperar que las obras terminen para ver el resultado, que sin duda merecerá la pena.

lunes, 12 de enero de 2026

SE ACABÓ LA FIESTA

 


Pasaron los días de Navidad con su secuela de Año Nuevo y Reyes y con ello se acabó la fiesta, incluyendo el complemento de la ambientación especial, que en el caso de Cuenca es poca y la igualmente especial iluminación que durante esos días ha puesto un poco de luz en las habitualmente oscuras calles de la ciudad. Toca volver a la normalidad y eso incluye la eliminación de todo lo que se ha incorporado provisionalmente en estos días pasados. Y si como muestra sirve un botón, ahí tenemos a los diligentes obreros de Iluminaciones Ximénez, que un año sí y otro también, tanto en estas fechas como en las feriales de agosto se encargan de implantar el sistema lumínico. Pues, nada, hasta la próxima.

 

domingo, 14 de diciembre de 2025

CUANDO HÉCTOR ALTERIO ESTUVO EN EL AUDITORIO DE CUENCA

 


Dice El País, en un titular destacado, que Héctor Alterio era un titán que nunca, hasta que ha muerto, se bajó de los escenarios. En la ya fecunda historia del Teatro-Auditorio de Cuenca, el nombre de Héctor Alterio ocupa un lugar de honor: la suya es la primera firma que aparece recogida en el libro donde figuran los testimonios destacados de quienes actuaron en ese escenario. Fue el 19 de mayo de 1994, apenas un mes después de la inauguración. Ese día pudimos ver una obra memorable, Escorial, de Michel de Ghelderode, en versión de Luis Olmos, con un Héctor Alterio inmenso, en el papel de un rey absolutamente desquiciado, pero con el que el actor disfrutó muchísimo porque le permitió aportar infinitas aristas y matices a la interpretación. Cuando terminó la obra acudí al camerino a saludarlo y darle las gracias por tan inmenso espectáculo y le ofrecí el libro de firmas, hasta ese momento ocupado sólo por la primera página, donde había escrito la reina Sofía el día de la inauguración. Alterio escribió: “Lo dicho, tenéis un estupendo Auditorio y es un placer trabajar aquí”.

domingo, 23 de noviembre de 2025

NO HAY MÉRITOS PARA ESTAR ENTRE LOS MEJORES

 


Nos machacan día sí y día también con las maravillas que ofrece esta tierra nuestra en materia gastronómica, incluyendo en ese apartado las bebidas que son necesarias, convenientes e incluso imprescindibles como compañía para un buen plato. Son incontables las ferias, exposiciones, certámenes, exhibiciones, concursos y todo lo que haga falta para ensalzar platos y bebidas surgidas, elaboradas, aquí. No hace mucho hubo esa gran exhibición a la que llaman Culinaria, donde se dieron cita nombres ilustres de la cocina nacional, incluyendo la autóctona, o sea, la de Cuenca. Cualquiera diría que vivimos en el mejor y más brillante de los mundos posibles, con unos fogones que dan lustre a la vieja historia de esta tierra, como si ahora hubiera encontrado por ese camino una nueva ruta en la que reverdecer antiguas glorias. Somos tan felices que incluso nos lo creemos. Y entonces viene un periódico titulado “El País”, que edita un suplemento dominical que, miren por dónde, ha titulado “La Guía Gastro 2026. Nuestra selección de restaurantes, bares y tiendas”, todas ellas referidas, lógicamente, a lo que estamos diciendo. Van primero artículos sobre temas generales en los que, casi no hay que decirlo, no encuentro ni una sola alusión a los productos de la gastronomía conquense, pero no hago mucho caso de ese pequeño detalle. Será que los periodistas de ese medio estarán mal informados. Vamos a lo que realmente importa: nombres concretos: “Un viaje por algunos de nuestros establecimientos favoritos para esta temporada. Esos lugares a los que queremos volver una y otra vez”. Y empiezo a leer dónde están esos sitios: Mallorca, Cangas del Narcea, Ávila, otra vez Mallorca, Sant Juliá de Ramis (Gerona), Badajoz, Frómista (Palencia), Vera (Almería)… y así hasta el final, hasta la última hoja de esa colección de lugares que, por lo que cuentan de ellos, sirven para hacernos la boca agua. Al final, uno se hace la pregunta inevitable: ¿Y Cuenca? La magnífica, la creativa, la excelente Cuenca, ¿no tiene ni un solo sitio, bar, tasca, cafetería, mesón, restaurante, coctelería, pastelería o lo que sea, con méritos suficientes para estar en esa lista? Pues no, no hay ningún sitio que haya llamado la atención de los visitadores de El País. Así son las cosas.