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martes, 29 de septiembre de 2020

RINCONES 2. EL MOLINO DE PIOTE

 

En una época que ya está casi olvidada y que los jóvenes ni siquiera han conocido, había multitud de molinos repartidos por las riberas de todos nuestros ríos, que aprovechaban la energía del agua para mover el ingenioso artificio que servía para moler el grano y transformarlo en trigo; elemento que luego, ya avanzado el siglo XX, se transformó para producir energía eléctrica, la primera que llegó a nuestros pueblos. Como por aquí hemos sido muy descuidados en la conservación de nuestro patrimonio, esos molinos inservibles pronto empezaron a ser destruidos, inutilizados, desprovistos de maquinaria. Por fortuna, pese a la certeza de ese lamento, todavía siguen en pie bastantes, algunos incluso con la maquinaria intacta. Uno de ellos es el molino de Piote, llamado así por el diminutivo de su propietario, Pío González, que lo heredó de su tío Mateo. El molino se encuentra en Alcalá de la Vega, a la salida del pueblo, en dirección a Algarra, y se nutre con las generosas aguas del río Cabriel. Se puede ver al lado de la carretera, luciendo su preciosa estampa, austera, pero muy digna, merecedora de ser conservada aunque ya no sean necesarios sus servicios molineros.

sábado, 26 de septiembre de 2020

UN APERITIVO DE ROBERTO POLO

 


            Ya casi no nos acordábamos de que el año pasado (ha pasado tanto tiempo y la memoria es tan frágil) debió haberse abierto en Cuenca un espacio destinado a recibir una parte considerable de la Colección de Roberto Polo, distribuida aproximadamente a medias entre Toledo y Cuenca. La sección toledana sí se abrió al público pero no ocurrió lo mismo con la de Cuenca, entorpecida por una desdichada maniobra que el Ayuntamiento no fue capaz de sortear ni resolver. No me atrevo a aventurar qué solución definitiva se dará a este caso, pero por lo pronto, y como un aperitivo de lo que pueda ser el futuro festín, ha aterrizado entre nosotros una primera avanzadilla de la Colección. Se encuentra instalada en la Casa Zavala, tiene el título de Retratos imaginarios y presenta una considerable colección (252 cuadros) con la firma de Pierre-Louis Flouquet (1900-1967), uno de los pioneros de las vanguardias artísticas en Europa, que cultivó todas las técnicas pictóricas, entre ellas el dibujo a tinta.

            Del total de obras que comprende la Colección Roberto Polo (700), se expone en Cuenca una apretada selección que cubre todas las paredes de la Casa Zavala, formando un curioso y extraordinario papel de retratos imaginados por el artista (solo uno es real, el del pintor uruguayo Joaquín Torres García), en lo que no se sabe si sorprende más la maestría y seguridad del trazo, en el que no faltan toques de amable ironía, con inspiración caricaturesca, o la variedad de expresiones recogidas con tal firmeza que en verdad parecen retratos realistas.

            Hasta el 31 de diciembre puede visitarse esta exposición, pionera con la obra del coleccionista Roberto Polo. Quizá mientras podamos recibir alguna noticia firme sobre lo que espera al resto de la obra pensada para Cuenca.

domingo, 20 de septiembre de 2020

RINCONES 1.TORREBUCEIT

 




RINCONES 1. TORREBUCEIT

En un cruce de caminos, donde confluyen la CUV 7031 y la CUV 7032, a orillas del río Záncara, se encuentra el caserío de Torrebuceit. Aunque el pueblo más cercano es Zafra de Záncara, en realidad pertenece al término de Villar del Águila. El lugar fue propiedad del hospital de Santiago de Cuenca y en la desamortización del siglo XIX fue adquirido por Lucas Aguirre. Es tradición (quizá mejor leyenda) que aquí vivió Zeit Abu Zeit, último rey moro de Valencia, y que de su nombre se deriva el de este paraje, ya sin habitantes (la España vacía) pero que mantiene incólume su belleza y encanto, el de un caserío agrícola rehabilitado para servir de residencia familiar con dependencias laborales agrícolas en torno al antiguo patio. En las inmediaciones se puede contemplar todavía un antiguo acueducto, que transportada agua suficiente para hacer trabajar una noria, ejemplo también de la habilidad musulmana para transportar el agua. Cerca, apenas a cien metros, permanece sólidamente en pie el antiguo castillo-palacio de origen árabe, edificado inicialmente en el siglo XII, de dimensiones reducidas, construido en mampostería trabada con cadenas de sillar y dos torreones en las esquinas. Todo ello envuelto en la silenciosa melancolía de un rincón olvidado.