miércoles, 2 de septiembre de 2026

LARGA LUCHA CONTRA LOS GRAFITIS

 


Desde hace algún tiempo en esta ciudad se ha declarado una guerra abierta contra los grafitis y es cosa lógica, porque algo que quizá empezó de una manera casual, como una travesura juvenil que merecería sólo un reproche paterno ha alcanzado unos niveles realmente escandalosos. Esto ya no es una broma. Tener la ciudad convertida en un asqueroso muestrario de suciedad de mal gusto es algo para considerar con toda seriedad y es positivo que la autoridad competente haya empezado a localizar a algunos de estos insensatos infractores de las buenas costumbres. Va a costar reducir el problema y más aún eliminarlo pero bien está lo que bien se hace y quizá con algo de constancia se pueda llegar a un nivel satisfactorio. Otra cosa es la limpieza de los desmanes existentes y que convierten gran parte de las paredes y tapias de Cuenca en un muestrario infecto que, cuando se produce en espacios privados, los propietarios deberían corregir sin necesidad de que llegue el Ayuntamiento. Si como muestra basta un botón, aquí ofrezco este, el acceso a un garaje de la calle Colón en el que, encima, como propina, se van acumulando otros detritos y basuras que están pidiendo la llegada de una escoba.

 

martes, 1 de septiembre de 2026

TAL COMO UNA COLMENA


Parece que ya está terminado, o a punto, el edificio construido en el arranque de la calle Doctor Ferrán, donde empieza el Pozo de las Nieves o, para entendernos con más claridad, donde estuvo hace años el Sanatorio San Julián, una de las pocas clínicas privadas que ha habido en Cuenca y que fue bonitamente liquidada, o sea, arrasada, para dejar un solar en el que se ha construido este mamotreto sobre cuya fealdad ya se han escrito algunas cosas y más que habrá que decir en el futuro. En realidad, y aparte cuestiones de estética, resulta incomprensible que en un espacio tan abigarrado se haya permitido la edificación de semejante mamotreto cuyo volumen ayuda más todavía a apelotonar un conjunto que ya estaba suficientemente masificado. Pero si a ello unimos el destino de este edificio, residencia para la tercera edad, a la vista de sus características uno tiene que sentir espanto al imaginar a no se cuantas docenas de personas, de edad avanzada y muchos con problemas de movilidad, metidos en esa angustiosa colmena. En tiempos en que este tipo de construcciones se hacen en espacios abiertos, con mucho jardín alrededor, con pocas plantas en altura, en sitios despejados y poco agobiados por el tráfico, los listos que en Cuenca se encargan de estas cuestiones hacen exactamente lo contrario. Así va todo por aquí. Qué barbaridad.