Desde hace algún tiempo en esta ciudad se ha declarado una guerra abierta contra los grafitis y es cosa lógica, porque algo que quizá empezó de una manera casual, como una travesura juvenil que merecería sólo un reproche paterno ha alcanzado unos niveles realmente escandalosos. Esto ya no es una broma. Tener la ciudad convertida en un asqueroso muestrario de suciedad de mal gusto es algo para considerar con toda seriedad y es positivo que la autoridad competente haya empezado a localizar a algunos de estos insensatos infractores de las buenas costumbres. Va a costar reducir el problema y más aún eliminarlo pero bien está lo que bien se hace y quizá con algo de constancia se pueda llegar a un nivel satisfactorio. Otra cosa es la limpieza de los desmanes existentes y que convierten gran parte de las paredes y tapias de Cuenca en un muestrario infecto que, cuando se produce en espacios privados, los propietarios deberían corregir sin necesidad de que llegue el Ayuntamiento. Si como muestra basta un botón, aquí ofrezco este, el acceso a un garaje de la calle Colón en el que, encima, como propina, se van acumulando otros detritos y basuras que están pidiendo la llegada de una escoba.

