En esta serie de comentarios he aludido más de una vez a la importancia de cuidar los detalles y, por el contrario, la penosa imagen que ofrecen los descuidos. Me refiero sobre todo a cuestiones que tienen que ver con el aspecto urbanístico de las calles de la ciudad de Cuenca, tan bonita y atractiva ella y tan deteriorada por la suciedad, los grafitis, los infames contenedores que lo invaden todo y tantas otras cosas que tienen que ver con el descuido. Observemos, por ejemplo, esta imagen: contenedores, más contenedores, cuya utilidad puede ser un argumento pero hay que ver dónde se colocan para que no estorben la estética general. Estos se encuentran en la pequeña calle que va a parar a la Posada de San José, cuya hermosa portada se encuentra al fondo, precisamente estorbada por los dichos contenedores. ¿No hay otro sitio donde ponerlos? ¿Tienen que estar precisamente ahí? Probablemente estas cosas no sucederían si el Ayuntamiento tuviera un departamento o al menos una persona responsable de una misión tan sencilla como esa, cuidar la estética, la belleza, el orden y, en fin, la limpieza de la ciudad. Seguramente no es tan difícil como puede parecerlo.
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