jueves, 9 de febrero de 2023

LIBERTAD PARA ELEGIR

 


Hoy es un día muy importante, o a mí me lo parece. Nos liberan de llevar mascarilla en el autobús, sin que nunca hayan sido capaces de explicar por qué había que mantenerla, cuando hace meses desapareció de sitios mucho más concurridos, como bares, restaurantes, cines y teatros, polideportivos y estadios, comercios, supermercados, centros comerciales y cien sitios más, donde la gente se acumula por cientos o millares. Pues nada, se empeñaron en los autobuses y demás medios de transporte y les ha costado un poco bajarse del burro, pero finalmente lo han hecho y eso nos devuelve, sobre todo, la libertad de elegir. El que quiera seguir llevando mascarilla, que la lleve, nadie le va a molestar. Y los que pensamos que es un objeto perfectamente inútil e innecesario, nos libramos de ella. Así de sencillo.

 

miércoles, 8 de febrero de 2023

EL MAGNÍFICO ESCUDO DE CASA COTILLAS

 


No es cosa de organizar un campeonato para dilucidar quién tiene o dónde está el escudo más grande de la provincia de Cuenca, pero sin necesidad de llegar a ese presunto (e innecesario) torneo, se puede llegar con cierta aproximación a la conclusión de que el blasón situado en la fachada principal de la Casa Cotillas, en Pozoamargo es, desde luego, uno de los mayores y vistosos de cuantos aún figuran colocados en las nobles portadas de los numerosos edificios señoriales que aún podemos contemplar.

Pozoamargo no es uno de esos lugares provincianos que han podido ser distinguidos con los honores de la publicidad institucional, que siempre insiste en los mismos sitios, como si no hubiera otros. Pues los hay, y este es un buen ejemplo. La villa se encuentra en la zona septentrional de la Mancha, una vez que superada las carreteras N-III y A-3 nos internamos en la amplia llanura que ocupa toda la mitad inferior del mapa provincial y desde luego bien merece una visita detenida, pues son varios y muy notables los méritos que tiene. A pesar de las inacabables modificaciones introducidas por la evolución urbanística de los últimos tiempos, conserva aún un interesante patrimonio edificado, en forma de casonas señoriales con excelentes portadas, escudos y rejería tradicional, datadas en los siglos XVII-XVIII.

Una de ellas es Casa Cotillas, situada en la Plaza, frente a la iglesia, una construcción del periodo barroco tardío, de dos plantas, con una espectacular portada coronada por enorme escudo señorial. Se trata de un espléndido ejemplo de la casa señorial manchega, con un espacio residencial de suma elegancia, que tiene adosado el destinado a las faenas agrícolas. La fachada, muy restaurada, es de piedra vista y ostenta una magnífica colección de rejería, cuatro en la parte baja, dos a cada lado de la portada y tres en la planta superior. Tras la puerta se abre un porche que da acceso al patio y las caballerizas mientras que por una escalera se accede a la vivienda.

Merece la pena dar un paseo por estas tierras de la Mancha y hacer escala en Pozoamargo para ver en directo y al natural esta espléndida casona y el sorprendente escudo que ocupa el lugar de honor de su fachada.

(Más comentarios sobre Cuenca en albumdecuenca.blogspot.com)


A VECES, ES MEJOR EL SILENCIO

 

Con cierta frecuencia se formulan quejas sobre la escasa atención que las cosas, gentes y lugares de la provincia de Cuenca merecen de los medios informativos nacionales, con destacada mención a lo que hace la primera TV del país, la más pública de todas, que para eso es La 1, de manera que cuando por rara casualidad aparece en esa cadena alguna noticia (que no sea la habitual: un crimen o una desgracia similar) dan ganas de soltar las campanas al aire para celebrar el acontecimiento. Por fin, algo de Cuenca en la tele, debimos pensar muchos cuando al filo de las dos y pico de la tarde, la meteoróloga reconvertida en presentadora y comunicadora (milagros de la susodicha tele) Mónica López, responsable de un magazín titulado “Ahora o nunca”, anunció que cámaras y reportero enviado especial se habían acercado hasta un lugar llamado Saelices, en la provincia de Cuenca, sentimos algo parecido al regocijo. La alegría duró el tiempo justo de que empezara el susodicho reportaje. Parece mentira cómo en tan poco tiempo se pueden decir tantas banalidades, insulseces y tonterías; desde luego, nada que sirva para trasladar a los espectadores, se supone que de media España, un mínimo de contenido informativo o documental sobre las características urbanas y sociales de ese lugar. Eso sí, el reportero (o lo que sea aquel individuo que iba vociferando por las calles micrófono en mano) planteaba a los lugareños que iba encontrando al misma apasionante pregunta: si conocían y habían estado alguna vez en Segóbriga. Como es lógico, todos contestaron lo más elemental: por supuesto que conocían el lugar, por supuesto que lo habían visitado muchas veces. Y así, con la inserción de imágenes de la ciudad hispano-romana, culminó el estúpido reportaje que, por sintetizar, se lo podían haber ahorrado. Y es que en ocasiones como esta mejor es el silencio.

 

UNOS BUENOS AMIGOS

 


No eran muchos, pero armaban el suficiente ruido como para poder ser escuchados por quienes transitaban a esa hora por Carretería, en el punto estratégico de cruce con Sánchez Vera y Doctor Chirino. Los oí un rato y leí sus pancartas, sintiendo algo de solidaridad con ellos, aún sin entender muy bien la naturaleza del problema que se debate, algo consustancial ya en este país nuestro, en el que todo, sin excepción, se discute y alimenta la polémica, sobre todo si hay leyes por en medio (y no quiero decir aquí nada de la barbaridad del Sí es Sí, que ya veremos en qué para). Durante mi ya larga vida he tenido tres perros, y creo que a todos los traté con respeto y cariño, afecto que ellos me devolvieron. Ahora ya no quiero ninguno, porque cuidarlos requiere una atención suficiente, además de tiempo, de manera que es mejor que estén en otras manos. Pero comparto cualquier movimiento, como este de la foto, encaminado a proteger a estos animales, bien calificados como el mejor amigo del hombre. Lo son, y conviene respetarlos, cuidados y no maltratarlos. Y que las leyes los amparen. Que es lo que me parece pedían estos pacíficos manifestantes protestones.

sábado, 4 de febrero de 2023

UN FEO DETALLE CALLEJERO

 

Por regla general, los seres humanos que habitamos en la ciudad de Cuenca nos quejamos del pésimo nivel que alcanza la limpieza callejera y eso incluso a pesar de reconocer el esfuerzo que hacen los trabajadores que se dedican a tales utilísimas tareas. Pero además de la limpieza en sí misma hay otro aspecto colateral no menos importante, el que afecta a los contenedores que invaden calles y aceras, cuyo aspecto descuidado es casi tan preocupante como la suciedad misma. Y si para muestra basta un botón, aquí está el de la foto, situado además al lado mismo de Carretería, para que se pueda ver bien. Por supuesto que son muy censurables los bárbaros que llevaron a cabo este destrozo, pero una vez consumado la reacción de la autoridad competente debería ser inmediata: retirar el contenedor destrozado y sustituirlo por otro en correctas condiciones. Eso parece lo más lógico.

martes, 17 de enero de 2023

CON FELIPE Y NICOLÁS EN CUENCA


 No me gusta poner aquí fotos personales, pero hoy voy a hacer una excepción, como recuerdo póstumo a Nicolás Redondo, un hombre excelente, un político y sindicalista honesto, que acaba de morir. Aquí está, en Cuenca, año 1979, mano a mano con Felipe González, cuando ambos vinieron a inaugurar la Casa del Pueblo del PSOE. Ahí estoy yo, con unos cuantos años menos, planteando a Felipe quién sabe qué, mientras Nicolás escucha atentamente y mis compañeros José Ángel García y Alfonso Víllora acercan sus micrófonos. Es un instante de nuestra historia doméstica, la de esta ciudad. Y un recuerdo a la figura y el trabajo de Nicolás Redondo.

martes, 3 de enero de 2023

LA NUEVA FACHADA DE LA CASA CATALINA

 


            Se ha despejado estos días uno de los secretos mejor guardados, aunque algo se podía ir adivinando entre las hendiduras de la malla que cubría la fachada y que ahora, ya desaparecida, permite contemplar en toda su integridad el resultado final de la intervención, de manera que ya sabemos, con total claridad, cual es el resultado de la reconstrucción, restauración o reelaboración (qué generoso es nuestro idioma creando equivalencias) de la fachada de la Casa Catalina. Y como es natural, el resultado se presta a que cada cual lo interprete según sus propios gustos y opiniones.

            La Casa Catalina está en la calle José Cobo número 6. Se la llama así porque fue propiedad de Juana Morales, casada con Millán Catalina, hermano del escritor y político Severo Catalina. El proyecto de edificación fue elaborado por el arquitecto Elicio González Mateo en 1925, aunque la construcción total se retrasó hasta 1934. El edificio original tenía cuatro plantas en altura y en 1953 se le añadió la quinta. En la baja siempre hubo oficinas o tiendas; ahí estuvo, por ejemplo la Fiscalía de Tasas o el Banco Central. Por encima había viviendas.

            La fachada siempre ha sido una de las más elegantes y vistosas de Cuenca, con una composición totalmente regular de huecos con balcones, un atractivo mirador en la segunda planta y en la última un coqueto juego de huecos laterales, todo ello embellecido por elementos de cerámica y azulejería esmaltada. Como ocurre siempre con el paso del tiempo, el edificio se fue deteriorando y más cuando quedó totalmente vacío, tanto de vecinos como de establecimientos comerciales, con lo que surgió el plan fácil que a cualquiera se le ocurre: derribarlo y hacer otro nuevo y distinto. Se organizó la oportuna escandalera popular y al fin, a pesar de que inicialmente se mostró reticente, intervino la Comisión del Patrimonio y en 20129 se dictó una norma tajante: hay que conservar la fachada, tal cual.

            Y, en efecto, así ha ocurrido, como ya se puede comprobar. Lo que pasa es que al lado de esa fachada se han construido, nuevos y diferentes, otros dos elementos que llaman la atención por su curiosa organización espacial, con abundancia de esquinas salientes y entrantes, de manera que el edificio ahora tiene dos aspectos muy diferentes, incluso contradictorios, como chocando entre ellos. La fachada antigua se ha salvado, cierto, pero quedando arropada por dos nuevos sectores que estéticamente no tienen nada que ver con el original.

        Con lo que el resultado se presta, primero al desconcierto y luego al debate: ¿Queda bien o mal? ¿Hubiera sido mejor que los extremos siguieran el estilo del bloque central o es mejor que sean totalmente diferentes? ¿Es una obra vulgar o mejora el aspecto general de la ciudad moderna? Como es habitual, habrá opiniones para todos los gustos. Por lo pronto, ahí está la nueva fachada para darnos tema de conversación.