viernes, 6 de febrero de 2026

EL TREN Y EL FUTURO

 


Hay algo bien sabido por todos los que habitamos en este país, nación, estado o lo que sea, llamado España: las cosas se ven siempre de forma distinta en Cataluña y El País Vasco, que en el resto del territorio. Aunque aparentemente somos todos iguales y sufrimos los mismos avatares, las reacciones, las tomas de conciencia, no son las mismas. No sigo con el alegato, para ir derecho al grano. Hoy ha habido una gran manifestación en Barcelona en protesta por lo que allí viene sucediendo con el tren de cercanías, el famoso Rosalies que ya conocemos todos bien. Al frente de la manifestación, una gran pancarta dice algo claro y sencillo: “Sin trenes no hay futuro”. Eso, que en Cataluña lo tienen bien asumido, y por eso lo dicen y lo proclaman, no es una verdad tan evidente. Hay otro sitio, llamado Cuenca, en el que de una manera alevosa nos quitaron el tren que unía pueblos perdidos en la Alcarria y en la Sierra, a los que desconectaron de comunicarse con su capital. Si aplicamos a este caso lo que dice la pancarta Barcelona, estas comarcas, sin tren, no tienen futuro. Pero he empezado diciendo que esos lugares las cosas se ven de manera distinta a como las asumimos en el resto.

Por cierto, aprovechado que el Pisuerga pasa por Valladolid, grupos independistas sacaron otras proclamas, reivindicando la independencia de Cataluña y dando por hecho que ese acto, si llegara a producirse alguna vez, solucionaría el problema del tren en el acto, sin mayores dilaciones. Como si fuera suficiente que en vez de un Puente hubiera un Pont y ya lo tenemos todo resuelto. Peste de demagogos. Y encima puede haber alguien que se lo crea.

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